Expediente N° 20
| Folio | 249 - 263 |
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| From (Remitente) | Francisco Balmis |
| Date | |
| Estado | Transcrito |
| Place | Cadiz |
| Summary | Expediente que resume las cartas de Salvany durante su paso por Perú |
[249]
Perú
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Expediente N. 20.
Recibe el Virrey el fluido de Buenos Aires, y lo propaga.
En 23 de noviembre de 1805, participó el Virrey Avilés que afligidos los habitantes de aquella ciudad del contagio de viruelas que aún continuaba haciendo crueles estragos, y esperando la llegada de la expedición de la vacuna, recibió el fluido que le remitió entre vidrios [249v] el Virrey de Buenos Aires, que prendió en dos niños, según parecer del Protomedicato, y se trasmitió sucesivamente a crecido número de personas con una instrucción que prescribía el modo de hacer las operaciones. Concluía manifestando que esperaba la llegada de la expedición para formar el reglamento necesario.
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En 24 de octubre de 1806 se le contestó [250] el enterado.
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Llegada de Salvany a Lima.
Con fecha posterior de julio de 1806 continuaba participando la llegada de Salvany a Lima a fines de mayo del mismo año; pero que hallando establecida ya la vacuna, solo tuvo que entender en la formación del reglamento,
Junta Central de Vacuna.
eligiendo el Virrey para individuos de la Junta Central, de que él era presidente, al arzobispo, a un oidor, al alcalde de primer voto, al procurador [250v] síndico, un regidor, un individuo del Cabildo Eclesiástico, otro del cuerpo militar, otro del ramo de Hacienda, dos particulares de distinción, un cura, dos secretarios y dos médicos consultores con voto informativo, que debían alternar por meses, igualmente que los secretarios.
El Virrey ofrecía dar cuenta del resultado de las providencias que había tomado para excitar [251] al Ayuntamiento a que contribuyese con el fondo de propios para los pequeños gastos de arrendamiento de casa en que celebrar las Juntas y demás que se pudiesen ofrecer en el particular, así como de la formación de Juntas Subalternas en las demás provincias.
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El Sub Director Salvany desde Lima con fecha de 1° de 1806 expuso, acompañando copias de su correspondencia con los jefes, [251v] que en 9 de diciembre del año próximo anterior entró en el Virreinato del Perú, y que noticioso de los estragos que hacían en Lima las viruelas naturales, apresuró su marcha cuanto le fue posible en medio de las dificultades que ofrecía el paso de la Cordillera de los Andes en la estación más vigorosa de aguas y nieves.
Detiénese Salvany a restablecerse en Piura.
Habiendo hallado a su llegada a la [252] ciudad de Piura en 23 de diciembre dos cartas del Virrey de Lima en que le avisaba haber logrado ya la vacuna, se detuvo para reponer su salud alterada a causa de la repentina variación de temperatura;
Pasa a atajar el contagio de viruelas en Trujillo.
y sabedor de que Trujillo estaba amenazado de las viruelas naturales, pasó a esta ciudad en 9 de enero de 1806, logrando atajar este mal y dejando instruidos a los facultativos.
[252v] Pasa a Lambayeque
Pasó sucesivamente a Lambayeque y pueblos de indios del tránsito donde vacunó a cuantos se le presentaron para ello; pero observaba que muy luego se resistieron de un modo tenaz a la vacuna,
Persecución de Salvany por parte de los indios de varios pueblos.
llamándole el Ante-Cristo [sic], y obligándole a que saliese precipitadamente de aquel distrito y dejase comisionado al religioso Justiniano [253] para que recorriese los pueblos de Vicús, Olmos, Motupe, Salas, Jayanca, Pacora y otros.
Mal tratamiento de Salvany en Lambayeque, y servicios que hace Don José Delgado.
Manifestaba el ningún recibimiento que tuvo en Lambayeque, pues se vio precisado a vagar por todo el pueblo en busca de su alojamiento, que era inmundo y falto de todo; por cuyas circunstancias y la de haber intentado robarle en él una noche, aceptó la casa de Don José Delgado, a quien [253v] debió muchos favores, pues mantuvo la expedición a sus expensas con esplendidez y estimuló al Ayuntamiento a pagar algunos gastos.
Practica vacunaciones generales en Reque y Chepén.
Salió de este pueblo para Cajamarca pasando por Reque y Chepén donde hizo vacunaciones generales; pero habiéndole desamparado de noche los arrieros en la hacienda de Don Juan Espinach, tuvo que pasar en ella cuatro días manteniéndose con [254] maíz tostado, hasta que
Pasa al mineral de Chota.
socorrido por dicho Espinach pudo continuar su viaje al mineral de Chota, donde hizo una vacunación general a causa de estar amenazado o ya infestado de viruelas naturales, dejando instruidos a varios curiosos.
Buen recibimiento de la expedición en Cajamarca.
*En 8 de septiembre de 1806 dio cuenta de esto mismo este subdelegado Arnaco, y con fecha 19 de septiembre de 1807 se le dieron gracias por todo extensivas a cuantos coadyuvaron al buen recibimiento y agasajo de la expedición.
A su entrada en Cajamarca en 9 de marzo, salió el subdelegado Don Joaquín Miguel de Arnaco acompañado de todas [254v] las corporaciones a recibir a la expedición, a quien los indios agasajaron sobre manera estimulados con el ejemplo de aquel* que les había hecho concebir la más alta idea de la vacuna. Salvany hizo dos vacunaciones generales, y trabajó un plan interino para conservar el fluido, interín que el Virrey del Perú disponía el que se hubiese de adoptar en todo el reino, pasando espías a las [255] ciudades de Piura y Lambayeque.
Volvió la expedición por segunda vez a Trujillo donde se le reunió el practicante Lozano de vuelta de la provincia del Choco y el Betlemita Justiniano que fue comisionado a los pueblos de indios de que se hizo mención anteriormente. Salió de nuevo el mismo Lozano a cortar el contagio en la provincia de Chachapoyas, y después en la de Cajamarquilla y [255v] Huarochirí;
Pasa Grajales a la provincia de Jaén.
y hallándose el ayudante Grajales en Guayaquil, le escribió Salvany que pasara a vacunar a la provincia de Jaén, único punto que faltaba del Virreinato de Santa Fe, y que a su regreso recorriese las de Huamachucos y Conchucos hasta Lima.
Buen recibimiento de la expedición en Trujillo, e indiferencia con que se la mira después.
El gobernador de Trujillo agasajó y mantuvo a la expedición, siendo el único magistrado que se manifestó adicto a la [256] vacuna, siendo de extrañar seguramente la indiferencia en que la tenía el pueblo que se vio libre la primera vez de la epidemia de viruelas, llegando el caso de tener que vacunar por fuerza para que no se extinguiese el fluido.
En esta ciudad encontró Salvany al arzobispo de Charcas Don Benito Moxó, decidido protector de la expedición desde que [256v] estuvo con ella en Puerto Rico, a quien confesaba Salvany que había debido el pequeño obsequio que le hizo el Ayuntamiento de Lima a su entrada.
Poca estimación que se hace de la expedición en Lima.
Quejábase amargamente Salvany del desprecio en que eran tenidos él y sus compañeros, como lo acreditaba el alojamiento que les destinaron, tan indecente que no se atrevieron a hacer vacunaciones en él: la [257] falta de cumplimiento de parte del Ayuntamiento a la oferta de mantener los niños a costa de sus propios, pues los dejó un día sin comer, y en varios les faltó el pan para el desayuno, y el alumbrado de noche. Obligado Salvany a recurrir al Virrey, manifestó este el mayor disgusto por el proceder del Ayuntamiento, y dispuso que se aseara el alojamiento y se pusiese con más [257v] decencia, y se cuidase con esmero a los individuos de la expedición; pero nada bastó, y tuvo que recurrir al alcalde de primer voto, quien le proporcionó otro alojamiento más cómodo donde empezó las operaciones, a las cuales solo concurrieron nueve personas a pesar de haber dado el virrey los avisos correspondientes: efecto, según presumía Salvany del empeño [30] [258] que tenían varias de las personas principales en desairar la expedición a fin de que solo contrajesen mérito los facultativos del país, que habían propagado la vacuna sin precaución ni método hasta el punto de envilecerla y de comerciar con ella, pues cuando Salvany llegó a Lima se vendían públicamente en cristales con el pus que propagaban en los [258v] pueblos comarcanos exigiendo cuatro pesos a cada vacunado; siendo esta también la causa de que no hallase Salvany muchas personas a quienes comunicar el fluido.
A poco de estar este en Lima recibió del Virrey el expediente de vacuna para que viese todo lo que se había hecho en el particular; y en su inteligencia propuso [259] la creación de una Junta Central en la capital y otras subalternas en las provincias, bajo el plan que remitió el Virrey y que la empezó a plantear desde luego; pero sin fruto a lo que manifiesta Salvany, pues no había medio alguno de hacer que se prestasen a las vacunaciones, y hubo día de los señalados en que solo se comunicó a [259v] una india.
Con motivo de la llegada del nuevo Virrey Abascal hizo presente Salvany el descuido y abandono en que estaba la vacuna en los pueblos del Perú por donde había pasado; en cuya consecuencia mandó aquel llevar a efecto inmediatamente el establecimiento de la Junta Central según dispuso antecesor, y que se le [260] fuesen presentando a Salvany algunos niños en quienes conservar el fluido. Supo Salvany posteriormente que, a instancia del Ayuntamiento, había determinado que se conservase la vacuna en casa de Don Pedro de Belomo facultativo del apostadero de Marian, y que se celebrasen las juntas en una de las salas capitulares; pero que ninguna providencia [260v] se había tomado para perpetuar el fluido en las provincias.
No teniendo todavía las noticias necesarias de sus subalternos para dar una idea exacta de las poblaciones que había recorrido la expedición, solo podía dar razón del número de vacunados por él mismo, que ascendían a 22.726. Concluía [261] su carta manifestando que se proponía salir en 15 del mismo para Charcas, recorriendo antes las provincias de Arequipa, La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí,
Determina Salvany que pase uno de sus ayudantes a Chile y el otro al Cuzco.
comisionando uno de sus ayudantes al Reino de Chile y al otro al Cuzco.
En representación separada de la misma fecha se lamentaba Salvany del desprecio en que se [261v] tenía la vacuna, con harta desgracia para los indios, que son los que mas la necesitan; hacía presente que había dejado planes para la creación de juntas a fin de atajar la epidemia de viruelas que se había manifestado en Trujillo y otros pueblos.
Proponía que se mandase al Virrey que ejecutase en [262] un todo lo que quedaba expuesto en el reglamento aprobado por su antecesor Avilés: que se crease una plaza de Director o Inspector de vacuna, con 12 o 14 mil pesos, y autorizándolo con los honores del consejo, con la obligación de celar el plan y su cumplimiento: visitar cada [triennio novo?] de los tres Virreinatos [262v] del Perú, Buenos Aires y Santa Fe, y a quien las Juntas Centrales deberían informar cada bimestre de todas sus operaciones.
Concluía ponderando las fatigas de toda la expedición al paso por los Andes y sus inmediaciones, y recomendando a los ayudantes Grajales y Lozano para los honores de Cirujanos [263] de Cámara, y al enfermero Bolaños con las de Conserje de Palacio, u otra cosa.
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En 20 de septiembre de 1807 se previno al Virrey que favoreciese a Salvany en cuanto pudiese: que consolidase el establecimiento de juntas, y que diese gracias a cuantos hubieren coadyuvado a propagar el fluido.